Un club de rugby no compra medallas para una vitrina: las compra para que un jugador de 120 kilos las lleve al cuello ochenta minutos después de un partido con barro hasta las rodillas, y para que sigan enteras tres temporadas más tarde. Esa es la diferencia entre una medalla de rugby y cualquier otra medalla deportiva, y el motivo por el que la conversación con la fábrica debería empezar por el esmalte y por las unidades, no por el dibujo. En nuestra planta de Huizhou fabricamos piezas de fundición metálica para clubes de más de 50 países, y aquí explicamos, con los parámetros que usamos a diario, cómo elegir un esmalte que aguante el contacto y cómo repartir un pedido entre senior, femenino, sub-18, sub-16 y escuela sin quedarse corto ni cargarse de stock. Si es tu primera compra, empieza por la guía general de medallas personalizadas.

Por qué el rugby castiga la medalla más que cualquier otro deporte

Piensa en la vida real de la pieza: el jugador la recibe en el césped, con las manos llenas de barro, y se la cuelga sobre una camiseta sudada. Después llega el tercer tiempo, donde golpea vasos y hombros; vuelve a casa dentro de una bolsa de deporte con botas y ropa húmeda; y el domingo siguiente viaja en un bolsillo junto a llaves y monedas durante todo el torneo de seven.

Cada gesto ataca una capa: el barro ataca la superficie, el roce con llaves ataca el brillo del baño y el impacto ataca el esmalte y los relieves del canto.

Por eso, cuando un club pide “algo bonito para el final de temporada”, no preguntamos por el escudo sino por el uso: ¿se lleva puesta en el campo o se guarda? Eso cambia el esmalte, el tamaño y hasta el metal.

Esmalte blando, semiduro y de vidrio: qué aguanta de verdad

El esmalte no es una pintura que se aplica encima: es material depositado en un hueco que el molde deja preparado. La profundidad de ese hueco —el hueco mínimo— decide casi todo, porque determina cuánta materia hay que desgastar antes de llegar al metal.

En esmalte blando trabajamos con un hueco mínimo de 0,3 mm: las líneas de metal quedan en relieve y el color hundido entre ellas. Es la opción más económica y la que permite dibujos más finos. Para el rugby, esas líneas protegen el color del roce directo; el problema es que se convierten en trampas de barro y que la capa de color es fina, así que en las zonas expuestas se desgasta antes.

El esmalte semiduro sube el hueco mínimo a 0,5 mm: hay más volumen de color, se llena hasta arriba y la superficie se nivela, de modo que la pieza se ve y se toca lisa. En un deporte de contacto eso significa dos cosas: más material que desgastar antes de tocar el metal, y ningún surco donde se acumule la tierra, así que un paño húmedo deja la medalla presentable. El precio es un molde más profundo —más electroerosión— y más esmalte por pieza.

El esmalte de vidrio, opaco o transparente, también parte de 0,5 mm, y el transparente exige cinta de alta temperatura en el reverso durante el proceso, porque el vidrio se cuece y el metal se dilata. Es la superficie más dura y de mejor brillo sostenido de las tres. Pero dureza no es tenacidad: aguanta el roce continuo y puede saltar con un impacto puntual. Para una medalla que vive en el campo es un riesgo real; para una pieza de homenaje o de vitrina, es la mejor opción.

Tipo de esmalteHueco mínimoComportamiento al roceComportamiento al impactoLimpieza tras el barroUso recomendado en rugby
Blando0,3 mmMedio: el metal en relieve protege, pero la capa es finaBuenoDifícil: la suciedad se aloja entre líneasEscuela, sub-16, torneos de seven con presupuesto ajustado
Semiduro0,5 mmAlto: más espesor de color y superficie lisaBuenoFácilSenior, femenino, sub-18; medalla de uso continuado
Vidrio opaco0,5 mmMuy altoMedio: puede desconcharse en golpe secoFácilHomenajes, palmarés, directiva
Vidrio transparente0,5 mm (con cinta de alta temperatura en el reverso)Muy alto, brillo duraderoMedio-bajoFácilPiezas de vitrina y regalo institucional, no para llevar en el campo

Hay un detalle que casi nadie pregunta: el curado. Hacemos semicurado de 60–70 ℃ durante 60–90 minutos y curado total de 100 ℃ durante 60 minutos. Un esmalte mal curado se ve perfecto al salir de fábrica y falla en la segunda temporada, cuando ya no hay lote para reponer.

El baño metálico y el molde: las otras dos capas que se desgastan

El esmalte es la capa visible, pero la que recibe el roce diario es la galvanoplastia. Nuestro proceso tiene nueve etapas: cobre alcalino durante 500 segundos, cobre ácido entre 20 y 60 minutos según la pieza, coloración y horno túnel a 100 ℃ durante 40 minutos. Ese recorrido da un baño adherente y uniforme, y explica el orden de coste de los acabados: galvanoplastia por encima de pintura, y pintura por encima de electroforesis. Cuando dos presupuestos difieren mucho para la misma medalla, casi siempre la diferencia está aquí.

En el molde, lo que condiciona el diseño es la fundición a presión. Trabajamos con máquina de 88 toneladas y un espesor mínimo de pared de 2 mm, y las medallas redondas llevan cuatro entradas —bebederos— por las que entra el metal. Dos consecuencias prácticas: cualquier elemento por debajo de 2 mm de pared se rompe o no se llena, y las marcas de las entradas quedan en el canto, donde las tapa el anillo de la cinta. El acabado mate se consigue con electroerosión sobre el acero del molde, así que una textura arenada se decide antes de mecanizar.

El material también pesa, en sentido literal. El Zamak 3, 5 y 7 tiene 6,7 g/cm³ de densidad y funde a 385 ℃; el latón sube a 8,9 g/cm³ y por encima de 3 mm de pared es difícil de trabajar; el hierro, 7,8 g/cm³, se complica por encima de 4 mm; el aluminio se queda en 2,7 g/cm³ y el acero inoxidable se trabaja por estampación. En rugby el peso no es neutro: una pieza grande en Zamak golpea el pecho al correr. Para la escuela, donde los niños la llevan puesta toda la mañana, el aluminio es sensato; para senior y femenino, el Zamak permite el relieve y la profundidad de esmalte de una medalla de campeón. El detalle está en la comparativa de materiales para medallas.

Cuántas medallas pide un club con cinco categorías

Aquí se pierden la mayoría de los presupuestos. Nuestro MOQ es de 100 unidades por modelo, y “por modelo” es la clave: no son 100 por pedido, sino 100 por cada diseño, color o referencia. Un club que quiere un modelo por categoría no compra 150 medallas, compra cinco pedidos de 100 como mínimo.

La solución que funciona casi siempre es una sola pieza y tres variables baratas: el color del esmalte, el color de la cinta y el texto grabado. El molde y el baño son los mismos, el pedido se fabrica de una vez y el precio escalonado por cantidad mejora. La categoría se distingue por la cinta y por el grabado láser —“SUB-18 · 2026”— y el club se ahorra cuatro moldes.

CategoríaLicencias habitualesMedallas a jugadoresCuerpo técnico y directivaReposición (10%)Total sugerido
Senior28284335
Femenino24243330
Sub-1830303336
Sub-1626263332
Escuela40404448
Total1481481716181

Dos reglas que repetimos a cada club. La primera: cuenta el cuerpo técnico y la junta, porque nunca sobran y siempre falta una para el presidente. La segunda: pide entre un 8% y un 10% de reposición en el mismo pedido, porque una medalla perdida en un vestuario no se repone después sin asumir de nuevo el MOQ completo. Lo contrario también es cierto: pedir 400 cuando necesitas 180 no hace ningún favor, porque el ahorro marginal por pieza deja de compensar el stock parado. Si el club compra cada año, conviene leer antes cómo se planifica una compra anual de medallas para clubes deportivos.

Qué medalla va a cada competición

El rugby español reparte títulos en varios frentes: la División de Honor y las categorías territoriales del senior, la liga universitaria y los torneos de seven de primavera y verano. Cada uno tiene su lógica de premio y no todos se resuelven con la misma pieza.

CompeticiónDestinatarioPieza habitualAcabado sugeridoGrabado
División de Honor / liga territorialEquipo campeónMedalla de campeón, una por jugadorBaño oro, esmalte semiduro 0,5 mmEscudo del club, categoría y año
División de Honor / liga territorialSubcampeónMedalla de subcampeónBaño plata, esmalte semiduro 0,5 mmCategoría y año
Liga universitariaEquipo y plantillaMedalla con escudo universitarioBaño plata o níquel, esmalte blando o semiduroNombre de la universidad y año
Torneo de sevenEquipo campeón y finalistaMedalla ligera, a menudo con cinta anchaBaño oro/plata, esmalte blando 0,3 mmNombre del torneo y edición
Cualquier competiciónMVP del torneoPieza individual, distinta del restoBaño oro, relieve 3D o vidrioNombre del jugador en láser
Cualquier competiciónFair playMedalla o placa de club, no individualBaño níquel o cobre, color diferenciadoNombre del club y temporada

Campeón y subcampeón deben compartir molde y diferenciarse solo en el baño: así el club paga un solo molde y las dos piezas llegan en el mismo plazo. El MVP se entrega en un acto, se fotografía y muchas veces acaba enmarcado: merece relieve más marcado o esmalte de vidrio y el nombre grabado. El fair play funciona mejor como reconocimiento al club, porque su valor está en la institución.

Medalla, trofeo o placa: qué conviene para el palmarés

Los tres dejan constancia de lo ganado, pero se comportan de forma muy distinta con el tiempo y el espacio.

CriterioMedallaTrofeoPlaca
Se entrega aCada jugador, individualmenteEquipo o clubClub, patrocinador o institución
Ocupa espacioNo: se guarda en una cajaSí: necesita vitrina o estanteSí: necesita pared
Personalización individualSí, con grabado láser de nombreLimitadaLimitada
Sensación en la manoAlta: es un objeto que se lleva puestoAlta, pero no se llevaMedia
Coste relativoBajo por unidad, escalonado por cantidadAlto por unidadMedio
Reposición de una sola piezaSencilla si se guardó molde y arteComplejaCompleja
Uso en el campoSíNoNo

La respuesta práctica para un club con varias categorías es una combinación: medalla para todos los jugadores, un trofeo de club para el campeonato importante y una placa para el patrocinador o la federación territorial. Fabricamos las tres categorías de producto; en trofeos y placas trabajamos el proyecto como servicio completo de diseño y producción, sin entrar en parámetros de proceso que corresponden a otros materiales. Puedes ver el enfoque en trofeos personalizados.

Los cuatro errores que más nos encontramos

Aprobar el arte sin ver una prueba física. Un render y una medalla real no se parecen tanto como parece. El baño cambia el tono del color, la electroerosión cambia la textura del fondo y una línea de 0,3 mm puede desaparecer al llenarse de esmalte. Enviamos arte en 24 horas, pero el arte no es una prueba: la muestra física tarda de 7 a 10 días y es la única forma de aprobar con criterio. El club que firma sin muestra descubre el problema con 180 piezas fabricadas.

Elegir una cinta demasiado ancha. Queda muy bien en el catálogo y muy mal en el campo: pesa más, la medalla se mueve más al correr y acumula barro en más superficie. En rugby debe ser proporcionada al tamaño de la pieza. Puedes comparar opciones en cintas para medallas.

No prever el grabado de nombres. El láser es la técnica que permite datos variables —nombre y año distintos en cada pieza— y eso se decide en la fase de arte. Si el club quiere los 28 nombres del senior, necesitamos el listado antes de producir y una zona del diseño accesible al láser; con relieve 3D de más de 7 mm esa zona puede no existir. Más detalle en técnicas de grabado para medallas.

Diseñar como si fuera una joya y no una pieza de fundición. Un balón con relieve muy alto en el canto, un poste de 1,5 mm de grosor o un escudo calado con paredes finas se rompen en el primer mes. Con espesor mínimo de pared de 2 mm y cuatro bebederos en las piezas redondas, el diseño tiene que ser robusto por construcción. En la guía de diseño explicamos cómo plantear el arte para que el molde lo reproduzca sin sorpresas.

Plazos reales, de la cotización a la entrega

EtapaPlazoQué se entrega
Arte y cotización24 horasPropuesta de arte y precio escalonado por cantidad, bajo consulta
Muestra física7–10 díasPieza con esmalte y baño definitivos
Producción7–15 díasTirada completa
Control de calidadIncluido en producciónTres etapas de QC y entrega 100% conforme

Nuestra capacidad es de más de 30.000 unidades al día y aun así la producción es de 7 a 15 días: no prometemos menos. Lo que sí controlamos es lo anterior, porque un pedido de rugby se atasca en la aprobación del arte o en la lista de nombres, no en la máquina. Trabajamos con BSCI, Disney, ISO9001, Reach, RoHS, TUV, Sedex y USJ, con QC en tres etapas y entrega conforme al 100%. El recorrido está en proceso de fabricación.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas medallas necesita un club de rugby con cinco categorías?

Depende de las licencias, pero el cálculo es siempre el mismo: jugadores + cuerpo técnico y directiva + un 8–10% de reposición. Un club con 148 jugadores repartidos en cinco categorías termina pidiendo unas 180 piezas. Si todas comparten molde, ese total entra en un solo pedido; si cada una quiere un modelo distinto, cada modelo necesita su mínimo de 100.

¿Qué esmalte aguanta mejor el barro y los placajes?

Para uso en el campo, el semiduro de 0,5 mm: más espesor de color y superficie lisa que no retiene tierra. El blando de 0,3 mm es más económico y las líneas de metal protegen el color, pero los surcos se llenan de barro. El de vidrio es el más duro al roce, aunque puede saltar con un impacto seco, así que lo reservamos para homenajes y vitrina.

¿Se pueden grabar los nombres de los jugadores?

Sí, con láser, la técnica que permite datos variables: cada pieza puede llevar un nombre y un año distintos sin cambiar el molde. Necesitamos el listado antes de producir y una zona del diseño accesible al láser. Con relieve 3D de más de 7 mm conviene revisar el arte para reservar una superficie plana.

¿Cuánto tarda un pedido de medallas de rugby?

El arte se entrega en 24 horas, la muestra física en 7 a 10 días y la producción en 7 a 15 días. No prometemos plazos más cortos. El tiempo total depende de la velocidad con la que el club aprueba el arte y envía la lista de nombres.

¿Podemos hacer un modelo distinto para cada categoría?

Se puede, pero conviene saber el coste estructural: el mínimo es de 100 unidades por modelo, así que cinco modelos son cinco mínimos. La alternativa habitual es un solo molde con el color del esmalte y la cinta como variables, más la categoría grabada en láser.

¿Qué diferencia hay entre la medalla de campeón y la de subcampeón?

La misma pieza con distinto baño: oro para el campeón y plata para el subcampeón, mismo molde y mismo esmalte. Así el club paga un solo molde y las dos versiones llegan en el mismo plazo. El MVP y el fair play sí suelen requerir una pieza aparte, porque se entregan en otro momento.

Hablemos de tu temporada

Si estás cerrando el palmarés, envíanos el escudo del club y el número de licencias por categoría: te devolvemos una propuesta de arte en 24 horas, con el reparto de cantidades calculado y el precio escalonado por cantidad, bajo consulta. Si prefieres ver la pieza antes, pedimos la muestra física y la apruebas con la medalla en la mano, no con un render.