En Badge Artisans (众沐) fundimos metal a presión en Huizhou (Guangdong) desde 2010, y el voleibol es la disciplina que más veces nos ha hecho rehacer un presupuesto. No por el diseño, sino por la aritmética: quien organiza un campeonato de voleibol casi nunca necesita las medallas que cree necesitar. Entre categorías, ramas masculina y femenina, fase provincial y fase autonómica, un club puede pasar de 36 a 210 unidades sin cambiar de torneo. Si estás cerrando el pedido, empieza por la vista general de medallas personalizadas y vuelve aquí para el cálculo fino.

Esta guía no es un catálogo. Es lo que explicamos por teléfono cuando un club nos envía un Excel con ocho pestañas y nos pide “unas 50 medallas para el final de temporada”.

[Image: medallas-de-voleibol-personalizadas-guia.jpg — medalla de voleibol en Zamak con balón en relieve, esmalte azul y cinta con los colores del club]

Por qué el voleibol rompe el cálculo habitual de medallas

En fútbol o en baloncesto, el número de medallas se aproxima al número de jugadores: una plantilla, un trofeo, tres categorías como mucho. En voleibol la unidad de cuenta no es la persona, es la combinación categoría × rama × fase.

Un club que compite en autonómica suele inscribir cinco categorías (benjamín, infantil, cadete, juvenil y sénior) en dos ramas. Son diez equipos, no uno. Si cada equipo recibe tres medallas por jugador y hay catorce fichas por equipo, el pedido base son 420 piezas antes de contar cuerpo técnico, MVP o premios individuales. Pero si el club solo premia a los tres primeros clasificados de cada grupo, el mismo campeonato se resuelve con 30 piezas.

Ese factor de catorce es el que descoloca a los organizadores. Y es también la razón por la que la mayoría de los pedidos de voleibol acaban en dos diseños distintos: uno para el podio y otro, más económico, para participación o para las categorías de base.

La estructura real de un campeonato de voleibol en España

Antes de hablar de moldes conviene fijar el mapa, porque de él sale la cantidad.

En el sistema federativo español conviven varias capas: la liga regular autonómica o provincial, la fase de sector, el campeonato autonómico y, en categorías inferiores, el campeonato de España por selecciones o por clubes. Cada una de esas capas puede tener su propia entrega de medallas, y muchas veces la organiza una entidad distinta: el club, la federación territorial o el ayuntamiento que cede el pabellón.

Para el fabricante, eso significa que un mismo club puede hacer tres pedidos en una temporada con tres aprobadores diferentes. Y que el diseño tiene que funcionar en los tres sin rehacer molde.

Vóley playa y voleibol indoor: dos productos distintos

Aquí está el primer error de compra habitual. Se asume que la medalla de vóley playa es “la misma, con otra cinta”. No lo es. Cambia el formato del evento, cambia el desgaste y cambia el número de unidades.

El vóley playa es de dos contra dos. Un cuadro de 16 parejas son 32 jugadores; el mismo cuadro en indoor serían 224. La consecuencia práctica es que el pedido medio de playa es pequeño y muy fragmentado por categorías, mientras el de indoor es grande y concentrado.

CriterioVoleibol indoor (6v6)Vóley playa (2v2)
Jugadores por equipo6 en pista, 12-14 en acta2
Medallas por cuadro de 1690-120 típicas (podio + participación)12-18 típicas
Nº de categorías habitual5 (benjamín a sénior) × 2 ramas4-6 por sexo y nivel
Desgaste principalRoce con el suelo del pabellón, sudorArena, sal, UV directo
Acabado recomendadoEsmalte blando, 0,3 mm de profundidadEsmalte imitación duro, 0,5 mm
CintaPoliéster 20 mm, impresión a una caraPoliéster lavable, secado rápido
Forma más pedidaCircular 50-60 mm, o escudoCircular 45-50 mm, o balón
Riesgo de stockBajo: se agota en el mismo eventoAlto: sobran unidades de categorías menores

La diferencia de acabado no es comercial, es física. En arena, el cuarzo de la playa actúa como abrasivo sobre el esmalte blando, que va depositado en un rebaje de 0,3 mm. En dos temporadas de uso continuado, el color de un esmalte blando se desgasta en los bordes del relieve. El esmalte imitación duro, con 0,5 mm de profundidad de color, aguanta mucho mejor ese roce porque hay más material relleno por encima de la línea de desgaste.

Un molde, cinco categorías: cómo se abarata el pedido sin perder el diseño

La pieza más cara de una medalla no es el metal. Es el molde, y se paga una sola vez. Por eso la decisión de diseño con más impacto económico en un club no es el color: es cuántos moldes distintos necesita el campeonato.

Nuestra recomendación para un club con varias categorías es mantener una sola geometría —por ejemplo, un círculo de 55 mm con el balón en relieve— y diferenciar las categorías por elementos que no tocan el molde:

  • Color del esmalte: la misma pieza con relleno azul para sénior, verde para juvenil, rojo para cadete. Sin coste de molde adicional.
  • Color y serigrafía de la cinta: el cambio más barato y el más visible en la foto de podio.
  • Grabado en el reverso: categoría, año y fase. Se hace después del fundido, no requiere moldes nuevos.
  • Medalla de participación con la misma cara: si el reverso lleva el texto genérico del club, la misma pieza sirve para podio y para participación cambiando solo la cinta.

Lo que sí obliga a un molde nuevo es cambiar el contorno (de círculo a escudo), cambiar el diámetro, o añadir un texto en relieve en la cara principal. Un nombre de categoría en relieve en la cara frontal es, literalmente, un molde por categoría.

EscenarioMoldesCambios de molde en 5 categoríasCoste unitarioCuándo tiene sentido
Un molde, color y cinta variables10El más bajoLigas provinciales, clubes con presupuesto ajustado
Un molde por rama (2)20BajoCuando masculino y femenino se entregan por separado
Un molde por categoría (5)54AltoCampeonatos con identidad gráfica propia por categoría
Molde por categoría y rama (10)109El más altoSolo en finales autonómicas con patrocinador

En cantidades de 100 a 300 piezas, la diferencia entre un escenario y otro puede ser la partida que decide si el club compra medalla metálica o se queda en un diploma. Es la conversación que tenemos el primer día, antes de hablar de acabados.

Cuántas medallas pedir: tabla de reparto por categoría

Esta es la tabla que usamos en fábrica para validar un pedido antes de emitir el presupuesto. No es una regla federativa, es una comprobación de coherencia: si el número que llega no encaja en ninguna fila, casi siempre falta una categoría o sobra una fase.

BloqueUnidades por grupoNº de grupos típicoSubtotalNota
Podio por categoría y rama3 (oro, plata, bronce)1030El núcleo del pedido
Equipo técnico (entrenador, segundo)2 por equipo premiado1020Frecuentemente olvidado
Premios individuales (MVP, mejor ataque, mejor defensa)1 cada uno6-86-8Suele ir en el mismo diseño
Participación categorías de base12-14 por equipo448-56Aquí se dispara el volumen
Fase provincial previa3 por grupo618Puede ser otro diseño
Reposición y roturas5 % del total—6-8Siempre conviene

Con estos bloques, un club de una sola sede suele aterrizar entre 110 y 150 piezas. Justo por encima de nuestro mínimo de 100 unidades por diseño, que es la razón por la que casi ningún pedido de voleibol se queda corto: la estructura del deporte lo empuja hacia arriba.

Cuando el club organiza solo una final provincial con dos categorías, el pedido puede caer a 40 piezas. En ese caso lo que hacemos es agrupar varios modelos en un mismo pedido para alcanzar el mínimo por referencia, o aprovechar el diseño para la temporada siguiente. Lo explicamos con más detalle en la guía de medallas para clubes deportivos y compra anual.

Formas y límites reales de fabricación: V, círculo y balón abombado

Aquí empieza la parte que ningún catálogo cuenta. Una medalla de voleibol se funde en aleación de zinc (Zamak 3, 5 o 7) a 385 °C en una máquina de 88 toneladas, que es nuestra prensa principal para medallas. Ese proceso impone límites geométricos que conviene conocer antes de enviar el arte final.

Espesor mínimo de pared: 2 mm. Es el límite duro. Un diseño en forma de V o de escudo con puntas afiladas tiene que respetar 2 mm de material en la punta. Si el vértice se afina a 1,2 mm, el metal líquido no llega a llenar la cavidad antes de solidificar y la pieza sale incompleta. En la práctica, esto significa redondear el vértice interior del aspa o del galón, aunque el exterior quede en punta.

Altura mínima de relieve: 0,4 mm. Por debajo de esa altura, el baño de metal posterior se come el detalle y el balón deja de leerse. Cuando un club pide “el balón muy sutil, casi plano”, lo que hacemos es bajar el contraste, no la altura: mantenemos 0,4 mm y jugamos con el color.

Ancho mínimo de línea: 0,3 mm. Este es el límite que más se incumple en los diseños de voleibol, porque las costuras del balón son finas por naturaleza. Si dibujas las tres costuras clásicas a escala real sobre una medalla de 50 mm, cada línea sale de 0,15 a 0,2 mm y desaparece. Hay que engrosarlas hasta 0,3 mm, lo que implica separar las costuras entre sí y simplificar el dibujo. Un balón con seis costuras a 0,3 mm se lee mejor que uno con doce a 0,15 mm.

Relieve abombado y ángulo de salida. Una medalla con la cara convexa, tipo balón, es posible, pero la curvatura tiene un límite: si el abombado es muy pronunciado, la pieza no sale del molde sin deformarse. En la práctica trabajamos con curvas suaves, y compensamos la sensación de volumen con el esmalte y con el bisel del canto.

Taladro y anilla. El agujero para la anilla necesita 2 mm de material alrededor. En formas de V invertida o de balón con la anilla arriba, hay que reservar esa zona antes de colocar el relieve, no después.

Estos cuatro números explican por qué una medalla de voleibol bien resuelta parece “más gruesa” que el arte original: el fabricante ha engordado líneas y ha redondeado vértices para que la pieza exista. El proceso completo está en la guía de diseño.

Acabados, peso y cinta: lo que se nota al colgar la medalla

El color es lo que hace reconocible una medalla de club a tres metros de distancia. Tenemos dos vías y no son intercambiables.

El esmalte blando (esmalte en frío, lo que en el sector se llama a veces soft enamel) se deposita en un rebaje de 0,3 mm. La pieza conserva el relieve táctil: al pasar el dedo se nota el metal por encima del color. Es el acabado más vivo y el más económico, y funciona muy bien en indoor, donde la medalla vive en una vitrina.

El esmalte imitación duro rellena un rebaje de 0,5 mm y se pule hasta dejar la superficie casi plana. Se ve más “premium”, resiste mejor el roce y es el que recomendamos para vóley playa y para categorías de base, donde la medalla se lleva puesta todo el torneo.

Antes de llegar al color, la pieza pasa por nueve etapas de galvanoplastia: desengrase de cera, limpieza por ultrasonidos, baño de cobre alcalino (unos 500 segundos), baño de cobre ácido (de 20 a 60 minutos), coloración electrolítica, secado en horno de túnel a 100 °C durante 40 minutos, pulverizado de laca protectora y descolgado. Cada etapa tiene su propio control, y el conjunto es lo que determina si el dorado aguanta una temporada o se va en tres semanas.

El detalle importa en voleibol por una razón concreta: es un deporte de contacto con el suelo. Una medalla de oro que se lleva colgada durante la celebración acaba arrastrando por el parqué. Un baño mal cerrado se marca con el sudor en la primera tarde. Puedes comparar opciones en materiales para medallas.

Cuánto pesa y cómo se elige la cinta

Un dato que sorprende a los organizadores: el peso teórico de un disco macizo de 60 mm de diámetro y 3 mm de espesor en Zamak, con densidad 6,7 g/cm³, es de unos 57 gramos. Al vaciar el reverso y añadir relieve, la pieza real queda por debajo, pero sigue siendo un objeto pesado para llevarlo colgado dos horas.

En categorías benjamín e infantil, eso se nota. Recomendamos bajar a 45-50 mm y 2,5-3 mm de espesor, y compensar la presencia visual con un canto biselado y un esmalte de color saturado. La medalla pequeña bien acabada se percibe como más valiosa que la grande mal proporcionada.

La cinta es la otra mitad del producto. Para voleibol trabajamos sobre todo poliéster de 20 mm, con impresión a una o dos caras, y dos decisiones que conviene cerrar pronto:

  • Colores de club. Si el club tiene Pantone, lo usamos como referencia; si solo tiene una foto de la equipación, pedimos el código de color con el que se imprimió. La cinta se produce por metros y un color mal elegido se nota más que en la medalla, porque ocupa más superficie.
  • Sistema de sujeción. Anilla simple, anilla con cierre de seguridad o clip. En categorías de base, el cierre de seguridad evita el tirón en el cuello durante el juego.

Tenemos una guía específica de cintas para medallas con anchos, tipos de impresión y tiempos.

El calendario de la temporada y el cálculo inverso del plazo

La temporada de voleibol en España arranca en septiembre y termina en mayo, con las finales autonómicas concentradas entre abril y mayo. El vóley playa va de junio a septiembre. Eso deja dos ventanas de pedido al año, y las dos se solapan con la peor época de producción: primavera.

Nuestros plazos son estos: 24 horas para emitir presupuesto, 24 horas para el diseño, de 7 a 10 días para la muestra física y de 7 a 15 días para producción en serie. Con 30.000 piezas diarias de capacidad, el cuello de botella no es la máquina, es la cola de pedidos de la temporada.

Fecha objetivoPedido de muestraAprobación de arteMuestra en manoProducciónEntrega
Final autonómica, 15 de mayo20 de marzo21 de marzo30 de marzo1-15 de abril25 de abril
Final provincial, 10 de mayo15 de marzo16 de marzo25 de marzo27 de marzo - 10 de abril20 de abril
Torneo escolar, 20 de junio20 de abril21 de abril30 de abril2-16 de mayo26 de mayo
Playa, 1 de julio25 de abril26 de abril5 de mayo7-21 de mayo1 de junio

La regla que damos a los clubes es simple: cuenta hacia atrás desde la fecha de entrega del trofeo, no desde la final. Entre la medalla y el podio hay transporte internacional, despacho y, sobre todo, una reunión de junta directiva que aprueba el gasto y que suele tardar más que la fábrica.

Errores que vemos cada temporada

Después de quince años y más de cincuenta países, los fallos se repiten y casi ninguno es técnico:

  • Pedir el arte en JPG. Necesitamos vector (AI, EPS, PDF) o un archivo de alta resolución con el contorno limpio. Un logo rasterizado obliga a redibujarlo y añade dos días.
  • Definir el color por foto. Un azul marino visto en pantalla puede ser tres Pantone distintos. En metal, el baño altera el tono final.
  • Olvidar el reverso. El reverso es espacio gratis. Año, categoría, nombre del torneo y logo del patrocinador caben sin coste de molde.
  • Concentrar todo en un solo diseño. Si el club entrega podio y participación el mismo día, conviene que se distingan al tacto o al color, o el reparto se convierte en un problema logístico.
  • No reservar reposición. Siempre se rompe alguna anilla. Un 5 % adicional cuesta poco y evita un pedido urgente en junio.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mínimo de pedido para medallas de voleibol personalizadas? 100 unidades por diseño. En un campeonato con varias categorías, ese mínimo se alcanza casi siempre con el bloque de podio y participación. Si el club solo necesita 40 piezas para una final provincial, agrupamos referencias en un mismo pedido para llegar al mínimo sin fabricar de más.

¿Puedo usar el mismo diseño para todas las categorías del club? Sí, y es lo que recomendamos. Una sola geometría con esmalte y cinta de distinto color cubre de benjamín a sénior sin coste de molde adicional. Solo el texto en relieve en la cara principal obliga a un molde por categoría.

¿Qué diferencia hay entre la medalla de indoor y la de vóley playa? Sobre todo el acabado y la cinta. En playa recomendamos esmalte imitación duro de 0,5 mm de profundidad, porque la arena es abrasiva y el esmalte blando de 0,3 mm se desgasta antes en los bordes del relieve. En indoor, el esmalte blando es más vivo y más económico.

¿Se puede hacer una medalla con forma de balón o de V? Sí, con límites. Cualquier contorno es posible siempre que respete 2 mm de espesor mínimo de pared, 0,4 mm de altura mínima de relieve y 0,3 mm de ancho mínimo de línea. En formas de V, el vértice se redondea por dentro para que el metal llene la cavidad.

¿Cuánto tarda un pedido desde el arte hasta la entrega? 24 horas para presupuesto y diseño, 7-10 días para la muestra y 7-15 días para producción. En total, entre tres y cinco semanas contando transporte, según destino. En temporada alta de finales, conviene añadir margen.

¿Trabajáis con clubes pequeños y federaciones territoriales? Sí. Fabricamos para clubes, ligas escolares, federaciones provinciales y organizadores de circuitos de playa. Cada pedido pasa por tres fases de control de calidad y sale con certificación BSCI, ISO 9001, Sedex, Reach, RoHS y TUV. Para primeros pedidos, la condición de pago es 30 % con orden y 70 % antes de envío.

Hablemos de tu campeonato

Si estás cerrando la temporada y tienes ya el número de categorías, el siguiente paso es sencillo: envíanos el logo, el número de grupos y la fecha de entrega. En 24 horas te devolvemos una propuesta de diseño y un presupuesto con el desglose por bloque, para que puedas llevarlo a la junta sin tener que rehacer números.

Si todavía no sabes cuántas piezas necesitas, mándanos la estructura del campeonato y la calculamos contigo. Es la parte de nuestro trabajo que más consultas resuelve, y no cuesta nada. También puedes ver cómo resolvemos pedidos parecidos en medallas deportivas.